Tuve la oportunidad de vivir temporalmente en otro país donde la diversidad cultural era la principal característica del lugar. Tantas culturas diferentes interactuando y tratando de coexistir diariamente. Esta experiencia me enseño a agudizar mi sensibilidad cultural apreciando y tolerando cada persona como individuo independientemente de su nacionalidad, creencia religiosa, color de piel u orientación sexual. Menciono estos aspectos porque fue con los que más me relacione: dominicanos, boricuas, haitianos, hindúes, afroamericanos, de las diferentes islas del Caribe, negros y blancos, budistas, hinduistas, judíos, cristianos, homosexuales y heterosexuales y con todos siempre me mostré adaptable, dispuesta a escuchar y sobre todo a aprender de su cultura, de sus ideologías y costumbres y sobretodo a entender que por mas diferencias culturales e ideológicas que existían entre ellos y yo, ninguno era mejor o superior al otro.
Yo lo veo como un engranaje, donde cada grupo étnico y racial trabajan juntos respetándose y apreciando las diferencias individuales, ajustándose sin problemas para que la máquina de la sociedad trabaje armoniosamente.


